Hay canciones que arrullan, otras que invitan al juego y algunas que despiertan la conciencia. En este capítulo de Vulnera XX, la música se vuelve cobijo y mirada: una voz que acaricia, acompaña y también se atreve a nombrar aquello que duele. Un espacio sonoro donde el juego, el arrullo y la denuncia social se abrazan en una sola voz.